14/04/2010
El pasado lunes 12 de abril, el responsable de Bestard, Mats Lindholm, tuvo la amabilidad de explicarnos a las personas que trabajamos en Landher Montaña primero, y después a todos aquellos que quisieron asistir a una interesante charla técnica, todos los entresijos que conciernen a la concepción, diseño y fabricación del calzado de montaña. Junto a Mats, el escalador Iker Pou, probador oficial de los productos Bestard, también nos acompañó para describirnos la actividad, que junto con su hermano, realiza para la marca, testeando los nuevos productos en la montaña y aportando opiniones y sugerencias con el fin de conseguir el mejor rendimiento de los artículos Bestard en las condiciones más duras.
No resulta sencillo para un fabricante ofrecer calzado que reúna todos los requisitos que demanda hoy en día el mercado: comodidad, ligereza, resistencia, duración, impermeabilidad, capacidad de transpiración, diseño atractivo, etc. Así, podemos encontrar modelos que destaquen sobre los demás en alguna de esas premisas. Pero por ese mismo motivo puede que resulten ineficaces en las otras. Es importante saber que el buen calzado de montaña debe ser un producto equilibrado, que atienda todas las necesidades que va a encontrar el cliente durante su uso.
Para aquellos que desconozcan el interior de una bota de montaña, se sorprenderán al ver una despiezada, y comprobar la gran cantidad de capas y materiales de diferentes tipos que obedecen a una cuidada selección para ofrecer el mejor resultado. Además el proceso de fabricación sigue siendo en gran medida manual, al contrario de lo que sucede con otros productos industriales, la técnica moderna no lo ha logrado automatizar en su conjunto, y por ello exige de unos operarios capaces de realizar un trabajo manual preciso y de calidad.
Como podemos imaginar, no existe el calzado ideal para todas las actividades de montaña. Por lo que la gama de modelos disponibles es muy extensa según nuestras necesidades y preferencias. De este modo, para aquellos que prefieran botas de piel, ofrecen los fabricantes un sinfín de tipos de piel de vacuno con diferentes procesos de curtido que les otorgan distintas prestaciones según las necesidades del usuario final.
Los amantes del calzado más ligero, disponen de una serie de modelos elaborados con materiales como el kevlar, muy fino y a la vez extremadamente resistente, que resulta muy apto para soportar la abrasión y resistir las embestidas de objetos punzantes como las puntas de un crampón. Pero el punto débil es su permeabilidad al agua y nula protección térmica, por lo que su utilización se debe conjugar con capas que nos aíslen del frío exterior, y cómo no, de una buena membrana impermeable y transpirable.
Elegir una buena suela de montaña era sencillo hasta hace unos años, porque existían pocos modelos en el mercado. Todo lo contrario de lo que sucede ahora. Frente a la demanda tradicional de buen agarre y resistencia a la abrasión, últimamente las suelas han perdido peso para poder ofrecer un calzado lo más ligero posible. Pero es importante señalar que esas suelas no ofrecen la misma resistencia al desgaste que las tradicionales. Por lo que su elección puede comprometer la calidad del producto.
Agradecemos a Mats Lindholm su exposición, que a todos los presentes ayudó a comprender y valorar en su justa medida, el laborioso proceso de diseño, selección de materiales y fabricación, que se esconde detrás de nuestro calzado de montaña.